Peligro de las dietas milagrosas

Frecuentemente aparecen en el mercado nuevas dietas milagros que ofrecen el oro y el moro en lo relacionado con el adelgazamiento, estas se distribuyen mediante campañas publicitarias basadas en revistas digitales, de alimentación y de televisión. Las dietas milagros surgen, la mayoría de las veces, de la búsqueda de ganancias económicas más que dar promoción de una vida y alimentación sana y equilibrada, e influyen muchísimo en que las personas que quieren adelgazar se vean envueltas en una rutina alimenticia errónea.

Dieta para adelgazar
Una dieta adelgazante

Las dietas milagro, normalmente, son recomendadas por personas no expertas en el sector de la nutrición y se caracterizan por ser muy bajas en calorías. Ante este hecho de casi ayuno, el organismos tiene reacciones que compensan la falta de calorías recibida con un crecimiento en la destrucción de las proteínas del cuerpo, como una fuente sustitutiva de energía, lo que causa una gran pérdida de masa muscular y por otra parte la creación de cuerpos cetónicos, muy peligrosos para el organismo cuando la formación se alarga. En cambio, las personas que se acogen a dietas milagros relaciona esta pérdida de masa muscular con el éxito de pérdida de peso lo que causa unos resultados espléndidos a la hora de ver el peso en la báscula durante los primeros días de dieta milagro.  Esto es debido a que el tejido muscular que contiene mucha agua, por lo que se elimina mucho líquido en la primera etapa mejorado en muchas ocasiones por el consumo de diuréticos, lo que conlleva a una gran bajada de peso. Otro de los problemas de las dietas milagro es que promueven una recuperación de peso espectacular, lo que se denomina efecto rebote, cuando ya no se sigue la dieta. Esta tendencia a recuperar peso es producida por las situaciones de ayuno las cuales ponen en funcionamiento sistemas neuroendocrinos que se contradicen a la pérdida de peso, lo que se traduce en una mayor eficacia del metabolismo, mayor ahorro de energía e incremento de las ganas de comer, produciendo así una recuperación exacerbada del peso que se ha perdido cuando se vuelve a comer las cantidades normales. Las dietas no hacen milagros, son regímenes especiales de comida que deben seguirse de manera sana para poder bajar de peso, aumentarlo o mantenerlo. De nada sirve, llevar a cabo dietas milagro que lo único que consiguen es poner en riesgo nuestra salud física y mental. diesta e

Cómo prevenir la obesidad en invierno

La obesidad es una enfermedad que padecen miles de personas en todos los continentes del globo, en la que además del exceso del peso, se incluyen muchas variables relacionadas con problemas de salud mental y física. Sobre todo en la época de invierno, las personas tienden a engordar ya que el frio invita a quedarse en casa y no a moverte mucho. Algunos de los consejos que te invitamos a tomar son:

Obesos
Una pareja con sobrepeso
  • Superar el estrés: Especialmente en la época de crisis económica en la que nos encontramos hace que muchas personas que vivan en países donde el libre mercado es la base de la economía tiendan a preocuparse mucho más y a volverse obesas.
  • Tomar antibióticos con moderación: Muchos estudios especializados en este tema han corroborado que tomar antibióticos durante la infancia modifica el funcionamiento y composición de las bacterias que se encuentran en el sistema digestivo, sobre todo en el estómago, lo que provoca un fuerte impacto en el metabolismo y así, padecer enfermedades como la obesidad.
  • Reduce el uso de la calefacción: Abusar de la calefacción en la estación de invierno puede contribuir al aumento de la obesidad en los países desarrollados. Resulta que al minimizar la exposición al frío reduce las ganas de consumir energía para mantenerse caliente y minimiza la capacidad del organismo de producir calor.
  • Tomar más fruta y frutos secos: las nectarinas, las naranjas y las nueces son alimentos que ayudan a aumentar los niveles de serotonina, una sustancia que reduce la sensación de hambre, mejora la salud mental y reduce el volumen de grasa abdominal. También contienen compuestos fenólicos que cuentan con efectos anti-inflamación, anti-diabetes y anti-obesidad en las células de nuestro cuerpo.
  • Ver menos la televisión: El hecho de ver la tele se traduce en sentarnos en el sofá, por lo tanto nuestro cuerpo no se encuentra en movimiento y no gasta las calorías que consumimos a lo largo del día, así que engordamos. Esta actividad no es recomendable alargarla más de dos horas diarias.
  • Leer las etiquetas de los alimentos: Algunos estudios han demostrado que el índice de masa corporal de las personas que leen las etiquetas de los alimentos puede ser un tanto menor que el de las personas que no se informan de los componentes de los diferentes productos.

Siguiendo estas recomendaciones evitarás los kilos de más en la estación de invierno, que es cuando más se tiende a engordar. Recuerda una vida sana, vale por dos.

Una mujer obesa
Una mujer con obesidad